Dentro de todos nosotros vive “Un Impostor”

Llévame profundo, para enfrentarme a mí mismo.





“El Falso Yo” nace cuando escondemos las cosas de nuestra personalidad que no nos gustan detrás de una apariencia que esperamos que sea más aceptada por Dios y los demás.


El Falso Yo” desea que todos nos admiren pero que nadie nos conozca.


Dentro de cada uno de nosotros vive y se desarrolla “Un Impostor”





Hoy deseo comenzar examinando una carta que le escribió Juan a una de las iglesias que supervisaba. Las cartas se escribían con un propósito, con una intención. En 1 Juan 1:6 él quería atender “La vida de apariencias” que observaba en las personas de esta iglesia.

1 Juan 1:6-8 NVI

6 Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. 7 Pero, si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. 8 Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.


Thomas Merton, un escritor, teólogo y poeta escribió: “Cada uno de nosotros está a la sombra de una persona ilusoria: un falso yo. Este es el hombre que yo quiero ser, pero que no puede existir, porque Dios no sabe nada de él. Mi falso y privado yo, es el que quiere existir fuera del alcance de la voluntad y el amor de Dios”


1. Desenmascarando al Impostor Echemos un vistazo a las cualidades del impostor que vive dentro de nosotros.


  1. No tiene personalidad propia, de modo que asume cualquier personalidad fuerte con la que se encuentra.

  2. Vive preocupado por la aceptación y la aprobación. Debido a su asfixiante necesidad de complacer a los demás, “no sabe decir que NO” Se sobre compromete con las personas, en proyectos y causas, motivado no por convicción personal, sino por el miedo a no estar a la altura de las expectativas de los demás.

  3. El impostor es un mentiroso. Nos hace ciegos a la luz y la verdad de nuestro propio vacío y superficialidad. El impostor nos convence de que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo para Dios, aun cuando eso no es verdad.

  4. El impostor quiere ser visto. Su deseo de elogios energiza su inútil búsqueda de satisfacción carnal. Las apariencias lo son todo.

  5. Obtiene identidad de las relaciones interpersonales. Busca relacionarse con personas importantes debido a que eso mejora su currículum y su sentido de autoestima. La triste ironía es que el impostor no puede experimentar intimidad en ninguna relación. Su narcisismo excluye a los demás.

2. Entendiendo al Impostor

¿Por qué el impostor es como es?

  1. Porque está huyendo del dolor. Porque enfrentar los recuerdos que lo llevaron a ese patrón de apariencias en ocasiones le parece algo demasiado doloroso. (Esto nos pasa hasta de forma inconsciente, no nos damos cuenta de que está pasando) El falso yo tiene un radar de defensa muy eficaz, cuyo objetivo es evitar sentimientos de rechazo, aunque sacrifique la necesidad de intimidad. - James Masterson

  2. La segunda razón por la que el impostor permanece oculto es por el orgullo. Cuando éramos pequeños, podíamos alegar justificadamente que estábamos indefensos y desarrollamos, esos mecanismos de defensa pero ahora que somos adultos tendríamos que reconocer humildemente que todavía estamos operando desde el miedo. Que difícil se nos hace reconocer que pecamos cobardemente cuando por miedo al rechazo nos negamos a pensar, sentir, actuar, responder y vivir desde nuestro yo verdadero. Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes. Santiago 4:6



3. Haciendo las paces con el impostor


Lo que hoy nos puede tomar por sorpresa es entender que “El impostor y yo somos la persona” Dios desea que nos presentemos delante de el INTEGROS = de una sola pieza.

No podemos rendir ante Dios aquello que nunca hemos aceptado como algo nuestro.


Pensar que podemos descubrir quiénes somos sin descubrir un montón de cosas rotas dentro de nosotros es una ilusión.

Pero odiar al impostor o esas partes de nosotros que nos avergüenzan en realidad es odiarse a uno mismo. El odio a uno mismo siempre resulta en algún tipo de comportamiento autodestructivo.



  1. El impostor debe ser llamado a salir de su escondite, aceptado y abrazado…


En este camino de fe, estoy descubriendo que mi trabajo más difícil es dejarme abrazar por completo, verrugas y maravillas, mierda y gloria, ambas son parte de mi historia.


El impostor debe ser llamado fuera de su escondite, aceptado y abrazado porque él es una parte integral de mi “Yo” total. La paz dentro de nosotros radica en la aceptación de la verdad. Cuando aceptamos la verdad de lo que realmente somos y nos rendimos a Jesús, somos envueltos en su paz.


Hoy Dios deseaba que supieras que puedes hacer las paces con "El Impostor" para encontrarte con su paz y su perdón...